Seat 131 Diplomatic 34 del

Si eres un auténtico amante de los SEAT clásicos hoy estás de suerte, porque te traemos un coche muy especial. Se trata del Diplomatic, la versión más equipada y cuidada del SEAT 131. Un auténtico unicornio para los seguidores del modelo, debido a su singularidad y escasa producción.

Un poco de historia

Pongamos en contexto esta versión, porque entenderemos mejor su importancia y el papel que jugó dentro de la particular historia de SEAT. En 1980 Fiat y SEAT habían firmado su “divorcio”, por el que la italiana abandonaba de forma abrupta la española a través de un complejo acuerdo que dejaba a SEAT sin acceso a los futuros nuevos modelos de los de Turín (aquí se salvó la tercera serie del 131), y que la obligaba a modificar sustancialmente cualquier modelo de su gama del momento si quería exportarlo.

Recordemos que hasta ese momento SEAT no había diseñado en toda su historia ni un solo coche partiendo desde cero, que no había desarrollado ninguna plataforma propia y que todos sus motores eran de origen externo. Así que, casi de un día para otro, la marca de Barcelona tenía que poner en pie una gama enteramente nueva partiendo casi de cero.

En ese fatídico (o no) 1980 en el que SEAT se quedó literalmente sola, los recursos se dividieron entre la preparación de los restyling de los 127 y Ritmo (futuros Fura y Ronda) y en el desarrollo de dos modelos completamente nuevos (Ibiza y Málaga). Y no había dinero para más.

Además, SEAT decidió ese mismo año dejar de fabricar el 132, su berlina de gama alta basada en el modelo homónimo de FIAT. El modelo llevaba 7 años en el mercado, se había quedado anticuado y es posible que en esta decisión también influyera la ruptura con FIAT, que no sustituyó su 132 hasta 1982 con el lanzamiento del Argenta.

El caso es que sin 132 (en 1981 y 1982 se matricularon las unidades que permanecían en stock) y sin un sustituto a la vista, la gama del SEAT se quedó huérfana de un modelo de prestigio.

Una versión del 131 con doble responsabilidad

Así que SEAT decidió crear una versión del 131 que pudiera competir con las berlinas medias más pintonas y modernas del mercado, y que además hiciera las veces de berlina de representación. ¿Cómo? Con pocos recursos y mucha astucia

La marca española tomó como base la versión 2000 / TC, que a su vez era un 131 de tercera serie (lanzado en 1981) dotado del motor de gasolina de 4 cilindros y 1.998 cc.y un buen nivel de terminación y equipamiento. Un buen coche, al que se le hicieron una serie de modificaciones para convertirlo en esta versión “especial”.

Se le dotó de elementos estéticos propios, un equipamiento completísimo y la mejor terminación posible dentro de las posibilidades que el 131 podía ofrecer. Además, SEAT se encargó de publicitar que se fabricarían pocas unidades del coche y lo llamó Diplomatic, una denominación que sugiere distinción y exclusividad. Y el mensaje caló entre la fiel clientela de SEAT de la época. Gracias a esta maravillosa unidad que un buen amigo a puesto a nuestra disposición, entenderemos la magia del Diplomatic.

Diferenciación exterior

El frontal elegido para esta versión era el de la versión 2500 Diesel Super, dotado de cuatro faros circulares iguales y una parrilla de 4 finas lamas cromadas sobre fondo negro. En el Diplomatic se añadía una quinta lama cromada en la parte superior de mayor tamaño.

Lateralmente las diferencias eran sutiles pero apreciables: cromados en los marcos de las ventanas, salidas dinámicas de aire (detrás de las puertas traseras) en el color de la carrocería, incorporación del retrovisor derecho de serie y unas llantas de aleación de diseño tipo trébol con el perfil cromado. Opcionalmente se podían pedir las preciosas llantas de aleación Cromodora que la unidad que hoy tenemos la suerte de probar lleva montadas.

En la parte trasera no había prácticamente novedades, salvo la leyenda Diplomatic bajo el piloto derecho. El color azul metalizado de esta unidad le sienta a las mil maravillas al 131 y hace un bonito contraste con los plásticos oscuros de paragolpes y protecciones laterales.

Seat 131 Diplomatic lateral

No lo podían hace mejor

Me siento en el puesto de conducción y aquí me llevo una muy grata impresión. Se aprecia rápidamente que SEAT echó el resto para proporcionar la mejor impresión posible a sus ocupantes. Es cierto que el diseño del salpicadero acusaba el paso de los años (era prácticamente el mismo que el del Serie 2 estrenado en 1978) y que el aspecto de su plástico era mejorable.

Pero una vez que vemos en qué estado está, lo palpo y me fijo en todos los detalles, me doy cuenta de que es de mejor calidad de lo que su aspecto inicial dejaba entrever. El de esta unidad, casi 43 años después de su salida de Zona Franca, se mantiene sin roturas y con buen aspecto. Incluso la guantera, muy proclive a retorcerse y romperse, se mantiene francamente bien.

Pero el Diplomatric da el do de pecho en todo lo demás: los asientos delanteros y trasero (dotado de apoyabrazos central) son auténticos butacones y están tapizados en una tela de magnífico aspecto y mejor tacto. Un diez en este sentido.

Me llaman la atención los paneles interiores de las puertas, muy bien ensamblados y en el que los plásticos superiores tienen muy buen aspecto y las telas de la parte media y baja son muy buenas. Para redondear este aspecto, el suelo está totalmente recubierto por una moqueta gorda, de color agradable y alta resistencia.

Arranco la máquina y la dejo que se caliente mientras me fijo en todo el equipamiento disponible. Elevalunas eléctricos delanteros, dirección asistida, cierre centralizado, antena integrada en la luna delantera y aire acondicionado, entre otros elementos. No se podía pedir más.

Abandono momentáneamente el asiento del conductor y me sitúo en las plazas traseras. El espacio es bastante bueno para el tamaño del coche (4,24 metros de longitud, 1,64 metros de anchura, altura exterior de 1,36 m y una batalla de 2,49 m). Se mantiene la agradable sensación de calidad de paneles, asientos y moqueta.

Como pasajero, me llama la atención que el techo está tapizado en una tela oscura que le sienta muy bien. El despliegue de equipamiento sigue, con un encendedor adicional para estas plazas, un apoyabrazos estrecho pero bien gordito y las cortinillas traseras enrollables.

Completan el panorama unas bonitas luces interiores y el toque de lujo lo pone un flexo de luz situado en la plaza trasera derecha, para que su ocupante pudiera leer el periódico mientras su chófer le llevaba al ministerio correspondiente.

Como yo no soy Ministro ni ganas tengo de serlo, vuelvo a la plaza que más me gusta, la del conductor. El motor ya empieza a coger temperatura, así que decido ver qué da de sí este cuatro cilindros de 1995 c.c. Salgo a carretera y me convence desde el primer momento, fundamentalmente por dos motivos: su elasticidad y su bonito sonido de escape.

El Diplomatic, gracias a sus 113 CV a 5600 rpm y sus 17 mkg de par a 3600 rpm, se mueve con mucha soltura. El poco peso (apenas 1.100 Kg) y los acertados desarrollos de su caja de cambios de cinco velocidades ayudan a que sus prestaciones sean destacables. La aceleración homologada en su día en el 0/100 era de 10,5 s, y su velocidad máxima era de 180 Km/h. Recordemos que hay coches híbridos y eléctricos en la actualidad que no le superan.

El comportamiento del coche es más que correcto, siendo especialmente agradable para los que gozamos con la tracción trasera. En la época se alababa el acertado equilibrio entre comodidad y comportamiento. El esquema de suspensiones, con McPherson delante y eje rígido trasero, funciona a las mil maravillas.

A mí personalmente el aspecto de la dinámica del coche que más me ha gustado es la dirección, que es de cremallera asistida, y que es directa y muy precisa. Los frenos, en un uso normal, no han presentado ningún tipo de problema. En su momento, SEAT destacaba que el 131 disponía de un doble circuito hidráulico para los frenos, lo que resultaba importante desde el punto de vista de la seguridad.

Un coche realmente interesante

Y llega la hora de bajarse del coche y de devolverle las llaves a su feliz propietario. Sinceramente, me ha gustado mucho y entiendo perfectamente que esta versión del 131 esté tan cotizada. En el momento en el que escribo este artículo, la valoración de mercado de una unidad en un estado de conservación óptimo (como el de la unidad de las fotografías) está entre los 10 y los 12.000 €. Ya es una cantidad muy notable para gastarse en un clásico, cierto. Pero no lo es menos, que es una versión especial, que tiene una historia detrás y de la que se fabricaron muy pocas unidades.